jueves, 3 de enero de 2013

Minuto de fama


Cuando Brayan le contó a sus amigos del barrio que la próxima semana saldría en televisión, ninguno le creyó.
A la semana siguiente apareció en todos los noticieros: “Violento asalto protagonizó niño de diez años en la comuna de Las Condes”

Les iba a traer un micro, quizás nano cuento


Pero era un cuento tan pero tan pequeño, que desapareció.

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No, no es cierto. La verdad, que es menos glamorosa que la ficción, es que lo tengo en otro computador.
Les advierto que aunque muchos parezcan algo tristes no tienen nada, pero nada que ver con el ánimo de quien los escribió.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Estoy escribiendo mucho. Soy una máquina escritural en el metro de Santiago.
Escribo todo lo que puedo entre mis viajes de la casa al trabajo y viceversa. Me hace sentir un poco más a gusto
Escribo, escribo y escribo.
¡Espero que el 2013 sea más bonito para todos y que nos sigamos leyendo!


lunes, 10 de diciembre de 2012

Club de los cínicos

Estoy en mi mejor momento para ser un genio literario. Tengo una enfermedad desconocida, tomo unas pastillas (medicadas) que alteran todas mis percepciones sensoriales y un odio al mundo, que mis percepciones no cambian porque veo todo más lento, más feo, más descolorido y a la gente increíblemente más como una caricatura horrible. Es como ver vanitas caminando: todos andan con su belleza mundana caminando al lado de su calavera, lo peor es que es una belleza nada más que vulgar innecesaria de ser recordada o guardada.
Sólo me falta ese amigo millonario, extremadamente atractivo en cualquier círculo social, que se maneje en el arte del mundillo literario, que crea en mi y me financie. Entonces, trato hecho y bienvenida a la fama.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Van Gogh decía que los girasoles eran un poco suyos, que quizás muchas cosas le faltaban -artísticamente hablando-, pero que algo había atrapado de los girasoles.
No tengo la edad de Van Gogh y menos su talento, pero hoy me siento un poco como él en la angustia, sin mis girasoles, sin mis pinturas, encerrada en el manicomio al que me han confinado porque no me entienden.


lunes, 22 de octubre de 2012

Plenitud



A veces, muy pocas veces en la vida, tienes de esos momentos que quieres atesorar por siempre. Es simple, de pronto algo pequeño gatilla un estado en el que te quedas sin palabras.
Iba caminando por avenida Carrera en Concepción en busca de una cafetería-chocolatería llamada Roggendorf, que es emblemática. He venido tres veces a Concepción y jamás he parado, las dos primeras veces vine acompañada, de grata compañía, pero es distinto venir sola. Es la primera vez que viajo por trabajo sola y con mi mala ubicación espacial llevaba caminando más de una hora a pleno sol, así que estaba cansada sin la esperanza de encontrar la chocolatería, además de tener un hambre atroz y una sed aún peor porque nadie me vendía un agua mineral porque no tenían sencillo. De pronto decidí parar frente al primer lugar con el que topará en el que pudiera comer y se cruzó conmigo un pequeño localcito italiano, se llama Raph y queda en Av. Carrera a la altura de los 1500, pero sigo. Entré a comer y pedí una ensalada del chef incluida en algo que era “el menú del día”, pero más que menú era un plato. En fin, no importa. Después de pedir apresurada la comida y agua, claro, me detuve por un segundo. Después de llevar caminando mucho rato sin parar, mi corazón latía rápido y era como si estuviera demasiado energizada para parar. Mientras hacía un relato interior en mi cabeza respecto a lo que sucedía, me dije a mi misma: “para de una vez de observar demasiado, de pensar demasiado, de sobreanalizar demasiado”, que son acciones que me cuesta para hacer y, entonces, pasó. Ahí en un restaurante pequeño, con una ensalada del chef, con música jazz, luego los Beatles y, finalmente, Queen, ahí me detuve un momento a mirarme. Fue un momento conmovedor, me sentí demasiado plena. Mientras contemplaba a dos hombres conversar con café, a otro mirar hacia la ventana, los cuadros de los hombres del jazz, en ese minuto me di cuenta de todo lo que tenía, de todo lo que había cambiado y de todo lo que era, fui feliz.
No sé si podría decir “soy tan feliz que podría morir”, pero si, soy tan feliz que quiero seguir viviendo. Ahí, en la soledad de un pequeño restaurante italiano en Concepción me di cuenta de todo lo que tengo, de que quizás no era como imaginé, pero he logrado muchas de las cosas que había deseado y no me había dado cuenta hasta ahora.
En mi ceguera, siempre consideré que para todo había un camino, solo una manera de ser de las cosas y no me di cuenta de que tenía muchas de las cosas que deseaba frente a mis ojos. Y una de las cosas más importante, me sentí feliz con lo que soy, con todo ese camino y todo ese esfuerzo. Pienso en el camino del héroe, este es ayudado y apoyado por otros, pero hay pruebas que debe pasar solo, que necesita pasarlas para crecer y enfrentar sus miedos. En ese lugar, me di cuenta de todo ese viaje que he ido recorriendo, de mi propia fortaleza, de que lo he hecho gracias al apoyo que he tenido y de los momentos intensos que me ha regalado la vida.
Y creo que fue un hermoso regalo adelantando de cumpleaños de la vida. Así que gracias vida.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Tiempo Libre

Una de las cosas que más me sorprendió cuando leí Utopía, es que su autor Tomás Moro era un hombre que realizaba muchas actividades. A tal punto, que para poder escribir esta obra, tuvo que robarle horas al sueño.
Ayer, mientras llegaba a mi casa agotada y terminaba de realizar algunos asuntos cotidianos, me puse a pensar en eso. Ahora que estoy más corta de tiempo, cuáles son las cosas que más allá de las necesidades básicas (ojo que considero al amor dentro de los básicos) nos resultan vitales, es decir, cosas que nos hacen ser nosotros mismos, que tenemos la necesidad o el llamado de hacerlos.
Pensé que para mi, escribir es una necesidad vital y aunque no podré robarle horas al sueño (soy un demonio si no duermo), si le robaré tiempo a la comida para escribir, ¿por qué? Porque no solo de pan vive el hombre,
¿Cuáles son las cosas vitales para uds. Que no son básicas?