lunes, 22 de octubre de 2012

Plenitud



A veces, muy pocas veces en la vida, tienes de esos momentos que quieres atesorar por siempre. Es simple, de pronto algo pequeño gatilla un estado en el que te quedas sin palabras.
Iba caminando por avenida Carrera en Concepción en busca de una cafetería-chocolatería llamada Roggendorf, que es emblemática. He venido tres veces a Concepción y jamás he parado, las dos primeras veces vine acompañada, de grata compañía, pero es distinto venir sola. Es la primera vez que viajo por trabajo sola y con mi mala ubicación espacial llevaba caminando más de una hora a pleno sol, así que estaba cansada sin la esperanza de encontrar la chocolatería, además de tener un hambre atroz y una sed aún peor porque nadie me vendía un agua mineral porque no tenían sencillo. De pronto decidí parar frente al primer lugar con el que topará en el que pudiera comer y se cruzó conmigo un pequeño localcito italiano, se llama Raph y queda en Av. Carrera a la altura de los 1500, pero sigo. Entré a comer y pedí una ensalada del chef incluida en algo que era “el menú del día”, pero más que menú era un plato. En fin, no importa. Después de pedir apresurada la comida y agua, claro, me detuve por un segundo. Después de llevar caminando mucho rato sin parar, mi corazón latía rápido y era como si estuviera demasiado energizada para parar. Mientras hacía un relato interior en mi cabeza respecto a lo que sucedía, me dije a mi misma: “para de una vez de observar demasiado, de pensar demasiado, de sobreanalizar demasiado”, que son acciones que me cuesta para hacer y, entonces, pasó. Ahí en un restaurante pequeño, con una ensalada del chef, con música jazz, luego los Beatles y, finalmente, Queen, ahí me detuve un momento a mirarme. Fue un momento conmovedor, me sentí demasiado plena. Mientras contemplaba a dos hombres conversar con café, a otro mirar hacia la ventana, los cuadros de los hombres del jazz, en ese minuto me di cuenta de todo lo que tenía, de todo lo que había cambiado y de todo lo que era, fui feliz.
No sé si podría decir “soy tan feliz que podría morir”, pero si, soy tan feliz que quiero seguir viviendo. Ahí, en la soledad de un pequeño restaurante italiano en Concepción me di cuenta de todo lo que tengo, de que quizás no era como imaginé, pero he logrado muchas de las cosas que había deseado y no me había dado cuenta hasta ahora.
En mi ceguera, siempre consideré que para todo había un camino, solo una manera de ser de las cosas y no me di cuenta de que tenía muchas de las cosas que deseaba frente a mis ojos. Y una de las cosas más importante, me sentí feliz con lo que soy, con todo ese camino y todo ese esfuerzo. Pienso en el camino del héroe, este es ayudado y apoyado por otros, pero hay pruebas que debe pasar solo, que necesita pasarlas para crecer y enfrentar sus miedos. En ese lugar, me di cuenta de todo ese viaje que he ido recorriendo, de mi propia fortaleza, de que lo he hecho gracias al apoyo que he tenido y de los momentos intensos que me ha regalado la vida.
Y creo que fue un hermoso regalo adelantando de cumpleaños de la vida. Así que gracias vida.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Tiempo Libre

Una de las cosas que más me sorprendió cuando leí Utopía, es que su autor Tomás Moro era un hombre que realizaba muchas actividades. A tal punto, que para poder escribir esta obra, tuvo que robarle horas al sueño.
Ayer, mientras llegaba a mi casa agotada y terminaba de realizar algunos asuntos cotidianos, me puse a pensar en eso. Ahora que estoy más corta de tiempo, cuáles son las cosas que más allá de las necesidades básicas (ojo que considero al amor dentro de los básicos) nos resultan vitales, es decir, cosas que nos hacen ser nosotros mismos, que tenemos la necesidad o el llamado de hacerlos.
Pensé que para mi, escribir es una necesidad vital y aunque no podré robarle horas al sueño (soy un demonio si no duermo), si le robaré tiempo a la comida para escribir, ¿por qué? Porque no solo de pan vive el hombre,
¿Cuáles son las cosas vitales para uds. Que no son básicas?

viernes, 21 de septiembre de 2012

¿Quién le da cuerda al reloj de Saramago?

Hasta hace poco años, nunca había muerto un autor literario que me gustara tanto y del que tuviera consciencia que murió.
Es tan extraña la sensación de extrañar a alguien que desconoces y, de pronto, de la nada lo recuerdas y toda esa semana no puedes dejar de pensar en él, así de simple, es que lo extrañas y simple.
He estado recordando mucho a José Saramago, a menudo me acuerdo de él, esa es la verdad. Siempre que pasó por cosas en la vida, pienso en él, o cuando me dicen que han visto a alguien parecido a mi, recuerdo el "Hombre duplicado". Si veo que la política anda mal, pienso en "Ensayo sobre la Lucidez". .. Saramago fue un autor prolífico y que tomo posición en un mundo que le hace asco a tomar posiciones respecto a temas centrales de la vida.


Sin embargo, estos últimos días he pensado mucho en su reloj a cuerda, ese que le regaló un amigo y que al principio le generó problemas, ¿qué haces con un reloj de cuerda de 1922 en la actualidad?, así que él decidió: "tratarlo como si fuese un animalillo doméstico. Pasa sus días echado sobre una pequeña mesa que hay al lado de la que trabajo y creo que es un reloj feliz." (J. Saramago).
Comento que también lo llevaba de viaje porque el reloj, lo merecía. Una de las cosas que más me hace cuestionar este reloj es acerca de la persona de Saramago, un alma profunda y crítica de su realidad, pero que era capaz de conectarse con el lado infantil. 
Extraño mucho que Saramago físico exista en el mundo y me pregunto, ¿quién le da cuerda al reloj de Saramago?, ¿seguirá siendo un reloj feliz?, ¿extrañara la mano que le daba cuerda cada día?

lunes, 3 de septiembre de 2012

Literatura de siglo de oro español y la vida


Podría decir, literatura y vida, pero últimamente me he estado acordando demasiado de mis referentes españoles.
Y es que es súper loco como llegue a la literatura española, una media casualidad, claro, sólo que nunca pensé que iba a llegar ahí y ahora como la extraño.
Hay gente, mucha gente, que piensa que la literatura es un medio de escape a la realidad y yo difiero. Yo creo que la literatura es diálogo directo con la realidad y los libros han estado muchas veces ahí para apoyarme en mis problemas reales.
Siempre me conmovió saber que ese libro me estremecía, me identificaba al punto de la catarsis y me ayudaba, aunque fuera escrito cientos de años antes y el autor jamás pensara que en Chile una mujer lo iba a estar leyendo. Si hay una sola razón en el mundo por el que soñé con escribir fue porque pensé que quizás en algún lugar del mundo y en algún punto del tiempo, esas palabras iban a conmover a alguien, o hacerlo enojar o identificarse o sentir. Siempre pensé en escribir como una manera de dar la mano de vuelta, de reflexionar sobre mi tiempo y sentirme menos sola.
La literatura para mi es vital, no es que no disfrute del goce estético, pero no es suficiente con eso. La literatura, para mi, es filosófica, porque se pregunta por la vida, sorprende y cuestiona. Que mejor ejemplo que el caso español, su literatura del siglo de oro esta cruzada de filosofía y extraño esas clases, extraño esos rostros y esos descubrimientos.
Y pienso en Segismundo y cuanto le hace falta al mundo un gobernante justo, un gobernante tan íntegro que nos contagie de su sabiduría, porque el mundo parece que hoy tiene más de bestia que de humano, más de oscuridad que de luz; pero cuando leo la Vida es Sueño pienso, hay que seguir creyendo todavía.

sábado, 25 de agosto de 2012

Pájaros Confianzudos

Un año me dijeron que debía usar obligatoriamente gorro. Al principio no me gustó la idea hasta que dije, si vamos a usar algo que sea con estilo y me fui a una sombrerería. La verdad es que como la literatura se pasa colando en mi vida, el deseo de tener un sombrero de ala larga era exclusivamente por un libro de mi niñez: "Los pájaros confianzudos".
Este libro cuenta la historia de unos pájaros confianzudos que les gustaba posarse en los sombreros de las personas porque era muy sociables, pero algo pasó (no recuerdo, debí leerlo a los 9-10 años) y entonces los pájaron confianzudos dejaron de posarse en los sombreros.
Quien contaba la historia era alguien a quien le gustaban los pájaros confianzudos y usaba sombrero a la espera de ellos, sin embargo, ellos no volvieron a aparecer. Él los buscaba y los buscaba para intentar que se subieran a su sombrero.
Siempre me identifiqué con el libro, quizás porque el personaje si quería a los pájaros, pero otros hicieron cosas para hacerlos desconfiar.
Entonces, yo empecé a usar mi sombrero con la esperanza de que un pájaro confianzudo se posará en él. De hecho, me robaron el primero y luego el segundo, con eso dejé de comprar.
Años después me enteré que el sombrero fue robado por ex-compañeros de mi carrera y así pensé que lo que la historia no cuenta es que así como hay pájaron confianzudos, también hay personas confianzudas y ambos terminamos siendo tan tímidos y protegiéndonos que no podemos encontrarnos.

viernes, 24 de agosto de 2012

Sumida en lo cotidiano

Entre que mi proveedor de internet no cumple como proveedor y un montón de tareas cotidianas, desaparecí, pero ahora aparezco en el mundo.
Les cuento que hice un viaje express para una reunión breve en Ovalle, cuarta región. Es la tercera vez que voy por trabajo y todavía no lo conozco. Me prometí que la próxima vez que vaya conoceré y tomaré fotografías.
¡Saludos a todos!

lunes, 6 de agosto de 2012

Metas para la semana

No soy de ponerme metas ni cosas así, pero a veces temo que es para sentir menos presión, así que sólo para variar un poco, he decidido hacer una lista de cosas que debería considerar mejorar en mi vida.
Para esta semana:
1. Desintoxicarme de tanta comida, ordenándome.
2. Ir a la feria de frutas y verduras.
3. Acostarme a dormir más temprano.
4. Encontrar las órdenes pérdidas para tomarme exámenes.
Y en general, no dejar para mañana lo que puedo hacer hoy.

A largo plazo:
1. Mantener un horario de sueño ordenado.
2. Escribir con frecuencia el blog y actualizar mi blog de comida (en este punto voy bien).
3. Tomar más fotos.
4. Escribir más notas en papel.

La verdad es que eran un montón, pero parece que si me corto haciendo estas listas :) Pero intenté hacerla y eso cuenta también, espero ;)
¡Que tengan una bonita semana y gracias a los que se pasan por aquí!